Discurso de Margaret Chan en los Príncipe de Asturias

Discurso de la directora general de la OMS, Margaret Chan. Hay que destacar las mentiras que cuenta, y que la organización que dirige es la que está detrás de la pandemia prefabricada. Siempre que habla de globalización, interconexión de países, etc., habla del único estado, y de los pasos que tienen que dar todos los países del mundo juntos para solucionar los problemas. Un verdadero discurso oficial de gobierno luciferino. Todo mentira.

La Reina y los príncipes aplaudiendo a la OMS, creadores de la gripe A. Entre esto y el nobel de Obama, veremos en qué acaba todo esto.

Majestad, Altezas reales,
Excelencias, distinguidos invitados, co premiados, damas y caballeros:
Es un placer para mi y mis colegas estar con ustedes en esta distinguida ocasión en la hermosa
ciudad de Oviedo.
Al conceder este prestigioso premio Principe de Asturias de Cooperación Internacional a la Organización Mundial de la Salud, la Fundación Príncipe de Asturias honra dos principios que
han guiado de forma sistemática la labor de la OMS: el valor intrínseco de la salud para todas las
personas y la importancia de la cooperación internacional para alcanzar beneficios sanitarios.
Los dos van de la mano. La salud es la esencia misma de nuestra humanidad común. Es parte de
nuestra naturaleza humana valorar y desear tener una buena salud. Y conviene a todas las naciones
construir un entendimiento común de las amenazas e impulsar la buena voluntad a la hora de
buscar y compartir soluciones.
Cuando se fundó la OMS hace 61 años, un objetivo central fue la provisión de un mecanismo
mediante el cual los países pudiesen trabajar juntos en la búsqueda de una mejoría en la salud. El
compromiso para con los principios de equidad y justicia social estaba presente desde el principio.
Este es el núcleo del imperativo moral y ético de trabajar conjuntamente por la salud, por mejorar
la vida de las personas más desamparadas. A nadie le debería ser negado por razones injustas,
incluidas aquellas de causa económica o social, el acceso a una atención sanitaria que salva vidas.
La necesidad de la cooperación internacional en cuestiones de salud se torna aún más importante
bajo las condiciones del siglo XXI. En un momento de interdependencia radicalmente acrecentada
entre naciones, los problemas de salud están siendo determinados, por todas partes, por las mismas
fuerzas poderosas, creando amenazas universales.
La globalización de unos estilos de vida poco saludables ha impulsado un incremento alarmante
en todo el mundo de enfermedades crónicas, como las cardiopatías, el cáncer y la diabetes
–enfermedades que ya están presentes tanto en las países ricos como en los pobres-. Los cambios
en la forma en que la humanidad habita el planeta han impulsado la aparición de enfermedades
nuevas y acelerado su propagación internacional.
El clima cambia, con consecuencias profundamente negativas para la salud. Enfermedades
mortíferas, como el VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis, no están aún bajo control.
Los avances en la medicina se han acelerado, pero han dejado de lado, a demasiadas personas.
Permítame utilizar, para ilustrarlo, la creciente pandemia de H1N1. La primera pandemia de
gripe del siglo XXI se extiende por un mundo donde las diferencias en niveles de ingresos, en
condiciones sanitarias, en el acceso a la atención médica y en los recursos sanitarios son mayores
que en cualquier momento de la historia reciente.
Cuando el mismo virus llegue a todos los países quedarán en evidencia las grandes diferencias
que existen en cada país en el campo de la salud.
La actual pandemia es la primera prueba importante de las IHRs (normas internacionales de
salud) revisadas y reformadas, que han servido a la comunidad internacional proporcionándole
una forma ordenada y regulada de actuar colectivamente y estamos recogiendo los frutos.
Después de un angustioso seguimiento durante cinco años de la situación de la gripe aviar en Asia,
el mundo estaba mejor preparado para enfrentarse a una pandemia, cuando se identificó un virus
totalmente nuevo en Norteamérica. El pánico que cundió en el mundo fue problamente mayor de
lo necesario.
Hasta la fecha hemos tenido bastante suerte con la evolución de esta pandemia. La extensión
del virus empezó en países con buenos sistemas de control y notificación. Por primera vez en la
historia los científicos pudieron hacer un seguimiento de una pandemia de gripe en tiempo real.
A través de la cooperación internacional, coordinada por la OMS en el marco de las normas
internacionales de salud, se ha conseguido poner en común la información, la capacidad de
diagnóstico, las cepas de los virus, los kits de ensayo y la experiencia investigadora de manera
inmediata y generosa.
Las primeras vacunas contra la pandemia totalmente autorizadas estuvieron disponibles seis
meses después de la identificación del virus gracias a los extraordinarios esfuerzos de la industria
y de las autoridades reguladoras. Sin embargo, hay aún demasiadas personas en este mundo sin
acceso a la vacuna.
Gracias a las donaciones de la industria farmacéutica a la OMS, realizadas en el marco de la
cooperación internacional y con un espíritu de solidaridad y justicia, 121 países en vías de
desarrollo cuentan actualmente con fármacos antivirales. A partir del mes próximo la OMS
empezará a enviar vacunas contra la pandemia procedentes de donaciones a más de 100 países en
vías de desarrollo que, de no ser así, no habrían tenido acceso a la vacuna.
La situación no es la ideal, y es preciso mejorar la cooperación y colaboración internacionales
para desarrollar mejores defensas y respuestas ante las emergencias y amenazas en el ámbito de la
salud pública en un mundo tan interconectado e interdependiente.
Permítanme decir que un mundo con tan grandes desequilibrios en el terreno sanitario no es un
mundo seguro.
Al honrar la labor de la OMS, la Fundación Príncipe de Asturias también honra la necesidad
de una mayor justicia a la hora de compartir los beneficios de los progresos médicos. Ustedes
refuerzan nuestro optimismo. Lo mejor de la naturaleza humana -nuestra creatividad, generosidad
y el deseo genuino de ayudar- siempre prevalecerán cuando la salud de las personas está en juego.
Gracias.

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2 comentarios

  1. […] 24 octubre.- Discurso de Margaret Chan en los Príncipe de Asturias […]

  2. […] 24 octubre.- Discurso de Margaret Chan en los Príncipe de Asturias […]


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