Venimos al mundo…

Venimos al mundo a limpiarnos y depurarnos.
Venimos al mundo no para acumular riquezas,
ni títulos universitarios, ni honores, alabanzas o reconocimientos.

Venimos al mundo a pulir las múltiples asperezas
de ése nuestro diamante en bruto.
A quitar lo gris, a ahuyentar la penumbra.
Venimos al mundo para resurgir a la luz, nuestra real morada.

Para encontrar el hilo
que nos facilite retornar a nuestros orígenes.
Venimos al mundo para superar la prueba de los ilusorios apegos.
Para dejarnos tentar: posesiones materiales,
elogios, apellidos de abolengo.
Todos, engaños del ego.
Eterno verdugo y carcelero en esta prisión de Maya.

Venimos a este mundo, recinto engañoso y ficticio de la forma,
para despertar, para evocar, para refulgir…
Para ello venimos al mundo.
Para romper con la ilusión del vivir separados.

Para recordar que, en esencia, todos somos Luz.
Porque procedemos de la misma fuente.
Venimos a este mundo tridimensional
con pasaporte de visitantes, con visa temporal…
¡Afortunadamente!

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